martes, 4 de junio de 2019

Espacios verdes contra el cambio climático. La fijación del carbono.

Espacios verdes contra el cambio climático. La fijación del carbono. 

Por Alejandro Benatar. 

En este artículo, voy a intentar explicar de manera sencilla la importancia de las áreas verdes en la lucha contra el cambio climático a través de la fijación del carbono. Pero como diría un personaje que muchos llevamos en nuestros corazones (el Chapulín colorado), ¡Que no panda el cúnico!,  ya que intentaremos explicarlo para gente que no posea conocimientos avanzados de química, física y biología. Lo intentaremos. ¡Síganme l@s buen@s!






Fotos:Arriba, trabajo de voluntari@s para la limpieza y preservación del Área Natural Yrigoyen, en el partido de Vicente López. Abajo:  Humedal en el Dique Roggero, partido de Moreno.


El dióxido de carbono, ese "villano" que hace calentar al planeta. 

El carbono es el elemento más versátil de la tabla periódica. La posibilidad de formar uniones estables (llamadas enlaces covalentes) en cuatro posiciones con oxígeno, hidrógeno, etc, así como con otros átomos de carbono, le permite ser parte de moléculas simples como el dióxido de carbono o el metano (dos moléculas importantes en el calentamiento global), moléculas un poco más complejas como el benceno y otras presentes en el petróleo, o cadenas hípercomplejas como las proteínas o el ADN. Incluso el diamante, está formado por la unión de átomos de carbono.

El dióxido de carbono (CO₂) está formado por la unión de un átomo de carbono con dos de oxígeno a través de dos enlaces dobles; el metano  (CH
4por la unión de un átomo de carbono a 4 de hidrógeno. A modo de ejemplo podemos ver una molécula esencial para la vida como es la glucosa, formada por 6 átomos de carbono, 12 de hidrógeno y 6 de oxígeno (Figura 1). En la figura 2 podemos ver la fórmula de una molécula de clorofila, elemento clave del complejo captador de luz, que permite transformar la energía del sol en energía química necesaria para la formación de biomasa, en un proceso llamado fijación del carbono.



Figura 1. Molécula de glucosa, y su estructura cíclica (un extremo de la cadena reacciona con el otro dentro de la misma molécula). Figura tomada de Nelsosn, 2007.




Figura 2. Molécula de clorofila, por unión de decenas de átomos de carbono, unido a átomos de nitógeno, hidrógeno, oxígeno y un centro de Magnesio. Figura tomada de Nelson, 2007.


Tanto el carbono presente en moléculas orgánicas pequeñas como la glucosa, o en moléculas formadas por millones de átomos de carbono como el ADN o las proteínas, deriva del dióxido de carbono (CO₂) presente en la atmósfera, y fue fijado en algún momento por organismos fotosintéticos (algunas bacterias, y todas las plantas y algas) utilizando la energía del sol en dicho proceso. En este mismo proceso se libera oxígeno (O₂) y se consumen moléculas de agua (HO). Por lo tanto el dióxido de carbono es un elemento esencial para la vida, que además tiene otras funciones como regular el pH de nuestra sangre a través de un sistema dióxido de carbono/bicarbonato de sodio. 


¿Entonces cuál es el problema con este gas? Todo debe estar en su justa medida. En el caso de no existir CO₂ y vapor de agua en la atmósfera, la temperatura del planeta sería súmamente fría, promediando alrededor de 21ºC bajo cero en la superficie terrestre (Anderson y col. 2016). Sin embargo, un exceso en la concentración de este y otros gases, es lo que está generando el calentamiento global a través de los que llamamos efecto invernadero. 



El efecto invernadero

En el siglo XIX Fourier, publicó un trabajo titulado ‘‘On the influence of carbonic acid [CO₂] in the air upon the temperature of the ground.’’ (De la influencia del ácido carbónico [CO₂] en el aire en la temperatura del suelo). Guy Calendar en la década de 1930 mejoró el modelo. Sin embargo, ambos científicos subestimaron los efectos deletéreos del aumento de la temperatura de la tierra, de hecho, veían como algo positivo este calentamiento, por ejemplo para evitar una nueva glaciación, o para moderar el clima en determinados lugares de la tierra (Anderson y col. 2016). Charles David Keeling empezó a ver el enorme incremento de CO₂ atmosférico analizando una serie de mediciones en Hawai en el año 1956. 

Figura 3. Efecto invernadero. Modificada de Anderson y col. 2016.

Para explicarlo brevemente, la luz solar llega a las atmósfera, y una parte es reflejada por las nubes. La porción que atraviesa la atmósfera llega al suelo, siendo una parte reflejada, y la otra absorbida por la tierra en forma de calor. La tierra emite radiación infrarroja (es invisible para el ojo humano), que atraviesa la atmósfera hacia el espacio. Pero una buena parte es absorbida por los gases de efecto invernadero y convertida en calor o re-emitida en forma de luz de mayor longitud de onda (y menor energía), fluorescencia (Figura 3). 


Figura 4. Medición mensual de las concentraciones de CO₂ en la estación de muestreo en Mauna Loa, Hawaii. Tomada de Sabine y Feely, 2015. 

Para ejemplificar lo grave de las emisiones de CO₂ podemos observar la elevada pendiente de la figura 4 entre los años 1955 y 2015. Estas mediciones se vienen realizando a partir de los años ´50s, sin embargo existen registros indirectos de las concentraciones de carbono desde hace 800.000 años. ¿Y cómo es esto posible? L@s geólog@s, estiman esa concentración a través de las manifestaciones de este gas en las rocas. Para registros de los últimos 1.000 años se utilizan las mediciones del aire atrapado en burbujas de los hielos profundos de la Antártida, los que a su vez, mediante otros métodos pueden analizarse y así determinar con exactitud la edad de dichos hielos (Sabine y Feely, 2015). 



Figura 5. Concentraciones de carbono atomsférico desde principios del siglo I hasta principios del siglo XXI. Las líneas punteadas verdes corresponden a estimaciones indirectas, la línea continua azul a mediciones directas. Tomado de (Sabine y Feely, 2015)

El carbono tiene 3 grandes reservorios que intercambian rápidamente materia (orden de años-décadas-siglos).

- Océanos (Aprox 93% del carbono total)
- Atmósfera
- Biósfera terrestre (convertido en moléculas orgánicas, ya sea en el suelo o en la biomasa vegetal).

Además tiene un reservorio que no es intercambiable a no ser por la actividad humana que es el que está bajo tierra en forma de carbón, petróleo y gas. Cuando se extraen combustibles fósiles, lo que se está haciendo es liberar carbono que la naturaleza atrapó durante millones de años bajo la corteza terrestre. 

La masa de carbono está en una unidad que carece de toda posibilidad de entendimiento, ya que está en el orden de los cientos a miles de Pg (Petagramos = 1 Pg son 1.000 billones de gramos o 1015), pero hablando de porcentajes, alrededor del 18% del total de dióxido de carbono de la atmósfera cicla entre esta y las producción de materia orgánica por las plantas para pasar a formar parte de tejidos vegetales, manteniéndose la mitad como biomasa, y la otra mitad (9%) vuelve a la atmósfera por el propio metabolismo de la planta (Sabine y Feely, 2015).  
Esto da lugar a una creciente acumulación de CO₂ a través de su conversión a moléculas orgánicas. Parte de la misma es consumida por animales herbívoros, y por microorganismos, o por incendios y vuelve a la atmósfera. La cantidad remanente de CO₂ que queda fijada como materia orgánica durante un período de tiempo dado en un ecosistema, es lo que se conoce como producción ecosistémica neta. 

El océano tiene mayor capacidad de absorción de CO₂ a través de 2 vías. La disolución en el agua, y la fijación a través del fitoplancton (es decir, todos los organismos acuáticos con capacidad fotosintética como algas, cianobacterias, etc). 






Figura 6. Ciclo del carbono. Tomada de la página de Smithsonian Ocean: https://www.noaa.gov/education/resource-collections/climate-education-resources/carbon-cycle



Esto más que agua parece soda


La disolución en el agua tiene la consecuencia de que acidifica las aguas alterando la vida marina. Esto se debe a la reacción del CO₂ con el agua para formar ácido carbónico. 


CO₂ (gaseoso)
CO₂ (disuelto)    Disolución del dióxido de carbono en el agua


CO₂ (disuelto) + H₂O
H₂CO3      Conversión de dióxido de carbono en ácido carbónico         
H₂CO3 H+ + HCO3-                       Conversión de ácido carbónico en bicarbonato 

HCO3-
H+ +CO32-                            Conversión de bicarbonato en carbonato 

Todas las reacciones constituyen un equilibrio y se producen en ambos sentidos (por eso la doble flecha). La acidificación se da por la liberación de H+.

Caldeira y Wickett publicaron un trabajo en la revista Nature en el año 2003, en el que estimaban que la acidificación de las aguas por el carbono antropogénico actuales y durante los próximos siglos podría ser mayor que la acidificación de los últimos 300 millones de años. Este fenómeno de acidificación trae enormes consecuencias para la vida marina. Los arrecifes de coral son enormemente sensibles a una disminución del pH de las aguas, debido a que sus esqueletos están formados por carbonato de calcio CaCO3, que se degradan con un exceso de acidez por la conversión de carbonato en bicarbonato (Fabry y col. 2008). El mismo fenómenos ocurre para otros animales marinos como estrellas de mar, bivalvos y para organismos presentes en el plancton. Pero la acidificación también afecta a organismos no formadores de caparazones como calamares, debido a que afecta su metabolismo y reduce su capacidad sanguínea de transportar oxígeno, o a algunos artrópodos que ven reducida su capacidad de incubación de huevos (Fabry y col. 2008). Esto tiene consecuencias sobre todas las cadenas tróficas, amenazando seriamente la vida marina. 

Entonces vemos que el exceso de carbono no sólo afecta al planeta por aumento de la temperatura, sino también por acidificación de las aguas. Y para ir complejizando un poco más la cuestión, las constantes de disolución de diferentes gases en agua, son dependientes del pH (medida de la acidez) y de la temperatura, es decir que los cambios podrían tener efectos de liberación a la atmósfera de gases disueltos. Algunos de estos  gases son causantes de efecto invernadero, y darían lugar a un mayor calentamiento; y otros de los gases liberados son esenciales para la vida como el oxígeno (O₂), y verían reducida su concentración en aguas.  Esta disminución en la oxigenación de las aguas se produce por una menor capacidad de las aguas tibias de solubilizar este gas, pero también por cambios en la circulación de las aguas y por el mayor consumo de oxígeno por microorganismos acuáticos (la temperatura influye en el metabolismo y por lo tanto su respiración), y puede observarse en la figura 7 cómo de hecho viene ocurriendo (Oschlies y col. 2018). 



Figura 7. Cambios en el nivel de oxígeno oceánico. a) aguas superficiales (0 a 1.200 metros debajo del nivel del mar). b) Aguas profundas -1.200 metros hasta el fondo marino. Rojo: disminución, azul aumento. Tomado de Oschlies y col. 2018

La disminución del oxígeno tiene enormes consecuencias para la vida marina. Pero además, las bajas concentraciones de oxígeno, estimulan la producción oceánica de otro potente gas de efecto invernadero como es el óxido nitroso (N₂O), lo que retroalimenta los propios efectos del calentamiento global. 
No vamos a entrar en el tema del derretimiento de los hielos, con el consiguiente aumento nivel de los mares, la liberación de metano y demás gases de efecto invernadero atrapado en el hielo, y la liberación de microorganismos congelados (posiblemente algunos puedan ser patógenos) en los hielos antárticos, árticos y en glaciares (Wadham y col. 2012; Legendre y col. 2014). Pero de cualquier manera, son factores que agravarían la situación. 

Después de leer el efecto de la acidificación en los mares, sé lo que much@s estarán pensando, y aprovecho para desmitificar una cadena que circula porla web y que escucho muy seguido: la cadena que habla de curar el cáncer alcalinizando la sangre es mentira. 
Nuestra sangre utiliza un sistema regulador CO₂/HCO3(bicarbonato) (así como otros sistemas) que la mantienen en niveles extremadamente constantes de pH (7,4 +/- 0,05). La acidificación o la alcalinización de la sangre, provocaría desde serios trastornos hasta nuestra muerte. No se puede alcalinizar la sangre, por favor, no crean en cadenas ridículas y pseudomágicas. 

A preservar los ecosistemas nativos...  Las plantas tienen esa hermosa capacidad de fijar el CO2.

Para meterle un poco más de complejidad al asunto, la solubilización del dióxido de carbono en agua es una reacción reversible, es decir que en caso de que el dióxido de carbono atmosférico disminuyera, los océanos "devolverían" un poco del CO₂ que acumuló. Por tal motivo, es prioritario reducir las emisiones de carbono, pero también preservar los reservorios de la biósfera. Y como lo estableció el panel de expert@s en la cumbre de cambio climático de las Naciones Unidas del año 2014, esto debe ser a partir del mantenimiento de la integridad ecológica y de las características originales de los ecosistemas nativos (Suding y col. 2015). ¿Cómo es que los ecosistemas logran captar este excedente de CO₂?

En algún momento de la historia hace más de mil millones de años, un muy lejano ancestro de algas y plantas "comió" una bacteria fotosintética y dio lugar a una de las asociaciones simbióticas más exitosas de la historia. Lyn Margullis (1967, figuraba con su nombre de casada, Lynn Sagan) postuló la teoría endosimbiótica, que explicaba el origen de los cloroplastos, las organelas que permiten a células vegetales y de algas, generar nutrientes a partir del dióxido de carbono y el agua utilizando parte de la energía transferida por la luz del sol. 
La solución está en la tierra y en recuperar el verde que alguna vez existió, ya que además de los efectos locales de disminución de la temperatura, la construcción de los nuevos tejidos vegetales se da a partir de la sustracción de CO₂ atmosférico. Es el proceso contrario que ocurre con las respiración de todo organismo, en la que degradamos materia orgánica acoplada a su conversión en energía química (y también con liberación de calor), o en la combustión en la que se degrada la materia orgánica con una pequeña producción de energía lumínica y una altísima producción de calor (es lo que vemos y sentimos como fuego). 

Volvamos a la molécula de glucosa de la Figura 1, pero esta vez vamos a escribirla a través de su fórmula química:  C6 H12 O6 .La respiración aerobia es un proceso complejo, en el que intervienen varias etapas y una serie de intermediarios que no vienen al caso en este momento, pero para simplificarlo podríamos decir que una molécula de glucosa es oxidada por 6 moléculas del oxígeno que respiramos con la consiguiente liberación de 6 moléculas de dióxido de carbono y 6 de agua. 

C6 H12 O6 + 6O → 6CO + 6HO  + energía química (ATP) y calor          Respiración. 

C6 H12 O6 + 6O → 6CO + 6HO + luz y calor                Combustión (quema) de la glucosa

CH4 + 2 O→ CO + 2HO + luz y calor                             Combustión (quema) del metano


Cualquier molécula orgánica es capaz de quemarse en condiciones adecuadas, pero sólo unas pocas son capaces de entrar en el ciclo de respiración de los seres vivos. 
Si miramos la fórmula simplificada de la respiración y de la combustión de glucosa son prácticamente iguales, la diferencia radica en que a través de los diferentes intermediarios, podemos utilizar parte de esa energía para producir moléculas de adenosín trifosfato (ATP), que luego utilizaremos para los procesos biológicos (el resto se libera como calor), mientras que la combustión es la quema de materia orgánica como por ejemplo en los incendios forestales, cuya energía no se aprovecha, o en la quema de combustibles (por ejemplo el metano es parte del gas natural comprimido utilizado en algunos autos). 

6CO + 6HO + energía lumínica → C6 H12 O6 + 6O₂                                 Fotosíntesis


¡¡Kiri, no te queremos!! El árbol invasor que no salvará de ninguna manera al mundo. 


Podemos observar que las flechas son simples (→) y no dobles (). Esto se debe a que las reacciones son irreversibles. No podemos convertir al dióxido de carbono en materia orgánica. Esta capacidad es exclusiva de algunos organismos (bacterias fotosintéticas, algas y plantas) y se llama fotosíntesis. 

A partir de esa materia orgánica formada y de otros nutrientes, las plantas son capaces de sintetizar todos los compuestos necesarios para la vida, e introducirlos en toda la cadena alimenticia. Por lo tanto, sería deseable que las plantas que plantemos tengan una elevada velocidad de fijación de carbono, pero más importante es que el carbono fijado, no vuelva a ser liberado y esa fijación perdure en el tiempo. Debemos preservar los ecosistemas ya existentes, por sobre cualquier campaña de reforestación, ya sean selvas, bosques, pastizales, humedales y otros ecosistemas. 

Los planes de lucha contra el cambio climático, en muchos casos se basan en armar nuevas forestaciones, incluso con especies problemáticas e invasoras como el kiri (Pawlonia tormentosa), pero descuidando la conservación de ecosistemas autóctonos, y eso es totalmente ilógico. En un estudio del año 2.000 en la Amazonia peruana, l@s autores determinaron que los bosques tropicales analizados fueron mucho mejores en la retención de carbono que cualquier de los otros sistemas analizados (bosques en recuperación, cafetales mixtos, sistemas silvopastoriles, pasturas y huertas), y conservan una enorme cantidad de biomasa en el suelo, al igual que en los árboles en pie (Callo Concha y col. 2002). 

Con lo que cuesta medir las concentraciones de carbono en cada ecosistema, o incluso para cada especie (ver en los trabajos citados) pensemos en lo ridícula de la afirmación de que "el kiri es el árbol que fija más carbono de entre todos los existentes". Son más de 200.000 especies de plantas existentes con las que habría que compararlo. 


Respecto de la situación en un ambiente más cercano a la región rioplatense, Aceñaloza y colaboradores analizaron en el año 2008 la fijación de carbono en tres ambientes del bajo Paraná (alisales -Tessaria integrifolia, sauzales-Salix humboldtiana y timbosales-Albizia inundata). Este análisis incluyó la evaluación de tres de los cuatro principales componentes en los que se almacena el carbono orgánico: 

- Biomasa aérea (incluye todas las partes por encima del suelo de plantas leñosas y sotobosque) 
- Sistemas radiculares (este estrato es muy difícil de medir en sistemas inundables)
- Mantillo (también llamado necromasa) 
- COS (carbono orgánico de suelo o edáfico)

En bosques de los albardones marginales (sauzales y alisales), los autores encontraron que la mayor parte de carbono, estaba en la biomasa aérea, mientras que en bosques de albardones internos (timbosales), existía una enorme acumulación como carbono orgánico en los suelos, y de los 3 tipos de bosque analizados, los de albardones internos eran los que presentaban mayor cantidad de carbono orgánico total (Aceñaloza y col. 2008).

Esto significa, que debemos tener en cuenta varios factores a la hora de definir si una determinada especie es mejor o peor fijador de carbono, como la velocidad de crecimiento, si es de hoja caduca o perenne, la velocidad de descomposición de sus hojas, la densidad de su madera, etc; y ni hablar de un ecosistema, en el que también debemos tener en cuenta la influencia de microorganismos, factores climáticos, la presencia o no de sotobosque, condiciones de humedad y temperatura, cantidad de luz que llega a un determinado punto, composición de especies, ¿y por qué no?, la biomasa acumulada en animales que habitan en ese bosque. Después de todo, los animales también estamos hechos de carbono. 

Hay que destacar que cuando se deforesta, o se degrada un ambiente ese carbono almacenado en los bosques vuelve a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. Citando al informe de la secretaría de ambiente, de nuestro país del año 2004: 

"La extensa superficie de bosques con que cuenta Argentina podría contribuir en gran medida a la mitigación de las emisiones de CO2 que se producen especialmente por la utilización de combustibles fósiles y que junto con otras emisiones, son las causantes del cambio climático. A su vez, el cambio de uso de la tierra (deforestación) también representa una importante fuente de emisión de CO2, que podría ser revertida mediante un adecuado manejo de los bosques para aumentar su capacidad de captación del CO2 de la atmósfera" (Gasparri y Manghi, 2004)



Situación de nuestros bosques en las últimas dos décadas. 


En el trabajo antes mencionado, l@s autores publican la superficie total de bosques nativos en la Argentina (en Hectáreas), que transcribimos en la tabla 1. Para el caso la definen como "tierras con una cubierta de copa (o su grado equivalente de espesura) de más del 20 por ciento del área y una superficie superior a 10 hectáreas. Los árboles deberían poder alcanzar una altura mínima de 7 metros a su madurez in situ. Puede consistir en formaciones forestales cerradas, donde árboles de diversos tamaños y sotobosque cubren gran parte del terreno” (Gasparri y Manghi, 2004). Y también definen la deforestación por provincia entre el año 1998-2002 (Tabla 2).



Tabla 1. Superficie de bosques nativos al año 2002. (Gasparri y Manghi, 2004)


Tabla 2. Superficie deforestada por Provincia durante el período 1998-2002. (Gasparri y Manghi, 2004)

Respecto de cuánto carbono fija cada tipo de bosque, su biomasa aérea por hectárea es muy diferente (Tabla 3), y remarca lo que mencionamos anteriormente acerca de los varios factores que pueden afectar la cantidad de carbono fijado. Obsérvese en la tabla 4 la importancia del carbono en el suelo en porcentaje del carbono total, materia que se pierde por erosión cuando se deforesta un ambiente.  



Tabla 3. Biomasa aérea para cada una de las regiones, para el año 1998 (Gasparri y Manghi, 2004).  


Tabla 4. Carbono para los diferentes ecosistemas, calculado para el año 1998, para los árboles de DAP (diámetro a la altura del pecho) mayor a 10 cm. Se excluye sotobosque, y plantas que no cumplan este criterio (Gasparri y Manghi, 2004). PCH: Parque Chaqueño, SM: Selva misionera, STB: Selva Tucumano-boliviana; BAP: Bosque andino-patagónico. 



Tabla 5 y 6. Deforestación de tierras forestales y Otras tierras no forestales y la definición de cada una de estas categorías. Sin embargo, ambas categorías son bosques nativos (UMSEF, 2018).

Gómez Lende analiza la deforestación histórica en la Argentina y escribe que: "entre 1998 y 2016 se deforestaron 6.906.160 hectáreas de bosques nativos en Argentina, la mayor parte de las cuales (72,88%) fue destruida entre 1998 y 2011 -5.032.721 hectáreas-. En ese lapso de poco menos de dos décadas, el ritmo promedio de los desmontes fue de 383.675,56 hectáreas anuales. Tomados individualmente, los relevamientos 1998-2002, 2002-2006 y 2006-2011 muestran de hecho casi una duplicación de la velocidad de la deforestación en Argentina respecto del período 1987-1998, época en la que se talaron en promedio 180.000 hectáreas al año (SAyDS, 2007, citado por SCHMIDT, 2015). Recién entre 2013 y 2016 la deforestación comenzó a ralentizarse, no obstante lo cual la situación continúa siendo preocupante: en efecto, las cifras correspondientes a la superficie desmontada durante el trienio 2014-2016 se sitúan en valores ligeramente inferiores a los del período 1987-1998, pero siempre manteniéndose por encima de las 100.000 hectáreas anuales. (Lende, 2018)". En la figura 8 está graficada la deforestación por departamento. 




Figura 8. Deforestación por departamento. Tomado de Lende, 2018. El top 6 del espanto deforestador se lo llevan, Anta (Salta): 618.019 Hectáreas, seguido de Moreno (Santiago del Estero): 531.650. luego peleando cabeza a cabeza vienen los otros 4 departamentos: General San Martín (Salta) con 303.567, Alberdi (Santiago del Estero) con 266.387, Patiño (Formosa), 260.409 hectáreas y en el sexto lugar Almirante Brown (Chaco) con 255.164. ¡¡Un repudio para estos municipios y para todos los demás que están coloreados!! Son merecedores del premio al subdesarrollo. 






  Tablas 7 y 8. Pérdida de Tierras forestales y Otras tierras forestales en el período 2.007 - 2.017; Tabla 7: valores absolutos y porcentaje por ecorregión; Tabla 8: Porcentaje por Provincia (UMSEF, 2018).

Si bien las plantas, no conocen de límites políticos, es bueno ejemplificarlo por provincia para conocer la responsabilidad de l@s gobernantes inútiles y/o cómplices que permiten que semejante pérdida se produzca, sobre todo considerando que buena parte de esa deforestación se da en regiones categorizadas como zona roja o amarilla según la ley de Presupuestos mínimos para la protección de los bosques nativos (26.331) (Figura 9).   
Figura 9. Porcentaje de bosques deforestados según categoría de la ley de bosques. (UMSEF, 2018). Puede observarse que el 48% corresponden a tierras con un alto grado de protección, y un 2% a tierras que no deberían ser modificadas de ninguna manera.  

Las categorías de la ley de bosques son: 
"a) Categoría I (rojo), esto es, sectores de muy alto valor de conservación que no deben transformarse debido a su conectividad y su localización respecto de reservas, sus valores biológicos sobresalientes, la protección de cuencas y/o la presencia de comunidades indígenas; b) Categoría II (amarillo), que incluye a sectores de mediano valor de conservación que sólo pueden ser sometidos a usos de aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica; y c) Categoría III (verde), cuyo bajo valor de conservación permite su transformación parcial o total. A partir de la aprobación cada uno de los respectivos OTBN, los bosques incluidos en las Categorías I y II no pueden ser talados bajo ningún concepto, independientemente de su estado o nivel de degradación, mientras que las áreas pertenecientes exclusivamente a la Categoría III pueden ser incluidas en Planes de Cambio del Uso del Suelo (PCUS) que impliquen desmontes. Sin embargo, todos los proyectos de PCUS presentados a los organismos provinciales competentes deben ser evaluados en el marco de audiencias públicas donde participen los actores interesados y se consulte a los potenciales grupos afectados." (Lende, 2018)

Estas deforestaciones ilegales, en muchos casos cuentan con la connivencia de los estados provinciales, que protegen a l@s deforestadores ilegales, y hasta prestan protección para que empresari@s nacionales y dueñ@s de multinacionales desmonten y expulsen a comunidades campesinas y originarias que en muchos casos viven en esas tierras (Figura 10).

  Figura 10. Porcentaje de deforestación ilegal sobre deforestación total por departamento (Lende, 2018).

Y en este trabajo, excelente por cierto, no están analizadas las provincias patagónicas, que también tienen deforestación ilegal y expulsión de pueblos originarios de sus tierras ancestrales, como la del pueblo mapuche (Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, presentes). 

Causas y consecuencias de la deforestación. ¡Maldito extractivismo! 

Volviendo al trabajo de Gasparri y Manghi (2004), podemos mencionar algunas de las amenazas a nuestros bosques nativos. Estas son:  

- Forestaciones industriales o con especies exóticas 
- Agricultura (sobre todo la soja), 
- Cambio del uso de la tierra para sistemas ganaderos
- Extracción selectiva o no selectiva de madera, 
- Incendios.

Podemos ver que para el año 1998, la deforestación del Chaco, fue responsable de una mayor cantidad de emisiones individualmente que varias ramas de la industria y que todo el transporte nacional (Figura 10). Y no debemos perder de vista que estos datos son anteriores a la megasojización de la Argentina (con su consecuente expansión de la frontera agropecuaria), que si bien comenzó en los años 90, en su mayoría tuvo lugar durante la década de 2.000, ya que como lo señala el Ing. agrónomo Walter Pengue "La superficie sembrada con soja ha pasado de poco más de seis millones de hectáreas a mediados de los años noventa a 16,500,000 para la campaña 2008-2009." (Pengue y col. 2009), y sigue en aumento.



Figura 10. Emisiones de dióxido de carbono para el año 1998. Gasparri y Manghi (2004).

Y buscando datos actuales, podemos ver el uso que se le dio a los bosques forestales (Tabla 9 y 10)




 Tablas 9 y 10. Productos forestales primarios y carbón y durmientes por jurisdicción. Tomado de Programa Nacional de Estadística Forestal (2.018). 



Figura 10 y 11. Producción de rollizos (Fig. 10) y leña como tal o para carbón(Fig. 11) para el año 2.016. No incluye la deforestación para productos manufacturados. Tomado de Programa Nacional de Estadística Forestal (2.018). 


Para decirlo en criollo, nuestros bosques y selvas, que albergan enorme biodiversidad se van para el consumo de productos primarios y para ser convertidos en carbón. Es lo que se dice un país verdaderamente subdesarrollado, que no valora sus bosques y prefiere convertirlos en productos forestales. Es la misma lógica extractivista que hace que Argentina no pueda despegar y mantenga altos niveles de pobreza, desocupación, desigualdad, conflictividad social, despojo de pueblos originarios y campesin@s, y concentración de la tierra en pocas manos, entre otros aspectos altamente negativos. Es triste, y da bronca, pero esas características son comunes a los países que basan sus economías en la exportación de productos primarios, llámense soja, bananas, ananá, petróleo, minerales, etc (Silvetti y Cáceres, 2015). Y son contrarios al buen vivir, a la determinación de los pueblos y a la soberanía alimentaria, como puede leerse en el trabajo de García Guerreiro y Wahren, aplicado a la soja (2016). 


Y en cuanto a las especies... ¡Estamos deforestando especies amenazadas para usar como rollizos, leña o carbón!


Pueden leerse algunas de las especies utilizadas, muchas de lentísimo crecimiento y con distinto grado de amenaza como los algarrobos (Prosopis sp.), la lenga (Nothofagus pumilio), el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), quebracho colorado (Schinopsis sp.). Ver tablas 11 y 12. Otra de las especies mencionadas es el hermoso guayacán (Caesalpinia paraguariensis), especie de hermosa madera y crecimiento súmemente lento, que se extrajo hasta su exterminio de varias zonas. 


Tablas 11 y 12. Productos forestales según especie: rollizos (Tabla 11) y leña (tabla 12.). Tomado de Programa Nacional de Estadística Forestal (2.018). 

Y ahí es cuando la mentira del monocuoltivo de kiri se hace presente... Se destruyen bosques de enorme valor ambiental para reemplazarlo por monocultivos como el kiri (Pawlonia tormentosa), pinos, eucaliptos y demás especies. Liebsch y col. (2008) establecieron que un ecosistema selvático complejo como la mata atlántica (o selva paranaense que llega hasta la Provincia de Misiones), tomaría entre 100 y 300 años en recuperar el 80% de las especies dispersadas por animales, y la proporción de especies pioneras/no pioneras, pero que tomaría más de 400 años recuperar sólo el 40% de los endemismos. Sea como fuere es esencial dejar de desmontar bosques nativos, y además dejar de pensar que la reforestación recupera el daño causado a los ecosistemas nativos. Es un paliativo, pero no los recupera.   

Los humedales, esos ecosistemas tan injustamente menospreciados. 

Y para terminar, vamos a hablar de los humedales, ecosistemas, que muchas veces carecen de especies arbóreas, pero que son igualmente importantes para mitigar el cambio climático. Citando a Kandus y col. (2010): "Frente a la diversidad fisonómica y funcional de los ambientes mencionados, simplemente podríamos decir que los humedales son ecosistemas que permanecen con su suelo saturado con agua o en condiciones de inundación y/o anegamiento durante considerables períodos de tiempo, particularmente en la época de crecimiento vegetal. Por lo tanto, los humedales presentan rasgos ecofisiológicos (físicos, químicos y biológicos) con predominio de procesos anaeróbicos
(es decir, carentes de oxígeno) en los suelos que fuerzan a la biota –y particularmente a las plantas arraigadas– a presentar adaptaciones para tolerar la inundación o la alternancia inundación-seca."
Est@s autores, definen a los humedales del Delta como ecosistemas de enorme productividad, refiriéndose a la cantidad de carbono fijado, y específicamente sobre los pajonales de paja brava (Scirpus giganteus) presentes en el Delta inferior, y remarcan que las condiciones de anegamiento generan un ambiente anaeróbico (carente de oxígeno), súmamente importante, dado que la anaerobiosis disminuye la actividad de microorganismos descomponedores de la materia orgánica. Así, en lugar de convertirse en CO₂ se mantiene estable acumulándose en los suelos, y llegando a dotar al suelo de concentraciones de hasta un 40% de carbono orgánico hasta más de 50 cm de profundidad (Kandus y col. 2010).
Los diferentes tipos de humedales (entre los que se encuentran turberas, manglares, marismas, ecosistemas deltaicos, etc.) son excelentes fijadores de carbono y como tales su preservación es un elemento clave dentro de la lucha contra el cambio climático. Si bien son fuente de metano en bajas cantidades (un potente gas de efecto invernadero), es difícil de cuantificarlo ya que depende de otros factores como la temperatura, las poblaciones de microorganismos, etc. Pero existe amplio consenso en la necesidad de protegerlos y de restaurarlos cuando estos sean degradados, ya que su efecto neto es el de reducir los gases de efecto invernadero (entre muchos otros servicios ecosistémicos) (Bianchi y col.2009; Valdés Velarde y col. 2011; Villa y Bernal, 2018; Gardner  y col. 2018, Hernández y Moreno, 2018). Bernal y Mitsch (2012), analizaron diferentes humedales de agua dulce de climas templados, y encontraron que humedales con especies arbóreas autóctonas, eran los mejores secuestradores de carbono de entre todas las opciones analizadas. Basaron su estudio en ecosistemas dominados por una especie autóctona del lugar de estudio aunque exótica e invasora para nuestro Delta, el roble de los pantanos (Quercus palustris). Sin embargo, me interesa remarcar que esta especie puede crecer en en zonas anegadas prácticamente en el agua, al igual que el sauce colorado (Salix humboldtiana) o el ceibo (Erythrina crista-galli). Si bien cada ecosistema no es del todo comparable, el clima templado, las condiciones de anegamiento con agua dulce, la enorme producción primaria y la acumulación de carbono en estructuras presentes en la madera como la lignina y de difícil degradación, nos aportan datos de humedales con condiciones que en algunos aspectos se comparten con el Delta del Paraná (que claramente presenta enormes fenómenos de crecimiento con acumulación de materia orgánica y formación de nuevos suelos). 

Existen múltiples peligros para los humedales, entre ellos la urbanización cercana, la contaminación, la erosión costera, etc. En un trabajo de 2019, investigadores, establecieron que la urbanización, alteró las poblaciones de microorganismos en humedales de agua dulce de Washington y del Río de la Plata. (Gonzalez Mateu y col. 2019). La erosión de las costas es otro factor que lleva a la degradación de los humedales, ya que el suelo acumulado durante años-décadas-siglos se lava escapando de las condiciones protectoras del humedal, vuelve a mineralizarse y escapa nuevamente la atmósfera. Y de algo estamos seguros, y es que su degradación o un mal manejo, no sólo disminuiría su capacidad de secuestrar carbono, sino que además los convertiría en una fuente de emisión del mismo, liberando enormes cantidades de CO₂ que hoy están acumulados en estos ecosistemas, con el adicional, de que la velocidad de degradación es mucho más rápida que la velocidad de acumulación pos-recuperación (Braun y col. 2019).
Algunos efectos que erosionan la costa son: "desmalezamiento", desmontes, rellenos con escombros, fijación con especies exóticas, cementación para la construcción de "defensas costeras", destrucción completa del humedal por entubamiento de arroyos. Todos métodos utilizados por varios municipios con el supuesto fin de evitar la erosión y festejados como si fueran eficaces. La realidad es que estos métodos no sólo son caros, sino que muchas veces agravan los efectos de las crecidas. 

En la siguiente secuencia fotográfica podemos ver el desastre realizado por privados, con la connivencia (ya sea por acción o por falta de control ante un delito evidente, que fue denunciado por vecin@s) sobre los humedales costeros de la calle Yrigoyen desde el año 2.000 hasta el año 2.008 en el que la Asociación de Vecinos de Vicente López (AVVL) junto con otr@s vecin@s del partido logró frenar las descargas. Luego del cese de las descargas, la naturaleza tuvo una acción restauradora, y así surgió el Área Natural Yrigoyen. Este predio alberga una enorme biodiversidad con una gran mayoría de pastizal pampeano, y pequeños sectores de talar y de la ecorregión Delta e Islas del Paraná. El municipio de Vicente López sigue incumpliendo con su obligación de remover los escombros que contaminan la costa, acción que estamos realizando los vecinos en el marco de las tareas para preservar la biodiversidad de este espacio. 
A fines del año 2.016 presentamos al poder ejecutivo y a todos los bloques del concejo deliberante el proyecto de reserva para que el municipio de Vicente la reconozca como tal. Todavía seguimos esperando la respuesta.  
















Figura 12. Secuencia fotográfica de los rellenos ilegales en el partido de Vicente López durante el año 2.000-2.008. Luego del año 2.015 la acción coordinada de vecin@s logró frenar la entrada de camiones municipales que intentaban a hacer descargas sobre el Área Natural Yrigoyen. Fotos históricas tomadas a partir de Google Earth, compilación realizada por Sebastián Benítez.  

En el siguiente enlace puede descargarse un resumen del proyecto para el reconocimiento de este espacio:  
http://www.mediafire.com/file/xhjkcvn2sic5fuu/Resumen+Proyecto+todxs+por+el+Yrigoyen.pdf?fbclid=IwAR0BrnkP5Xcd2jl1_9lhy_mPR9B0L_iJ0XVxTrPESIhDLq3A4RbcgwnpjYk


Otros ejemplos de desmanejos de humedales en nuestro país.


Yéndonos bien para el sur, las turberas de Tierra del Fuego, fueron acumulando carbono a través de la acumulación de materia orgánica y tienen edades mayores a los 8.000 años (llegando hasta 14.000). A nivel mundial almacenan el doble de carbono que toda la masa forestal, a pesar de que sólo ocupan un 3% de la superficie mundial terrestre. Un mal uso, como la extracción de turba de las turberas, generaría un daño irreversible con enormes emisiones de CO₂, metano y óxido nitroso (Iturraspe, 2010, Hernández y Moreno, 2018). Pensemos en el nivel de formación de los políticos que nos gobiernan, y su mirada a largo plazo. ¿Se estarán preservando las turberas fueguinas por sus características ambientales y para mitigar el cambio climático? 
No, se dan concesiones para su extracción. 

¿Y los humedales costeros? Bueno, tenemos el ejemplo de la Laguna Mar Chiquita, importantísimo ecosistema, costero cerca de Mar del Plata, en el que l@s concejales aprobaron un barrio cerrado que la amenaza seriamente. 

https://www.0223.com.ar/nota/2019-1-23-15-16-0-vecinos-furiosos-contra-ronda-por-apoyar-el-barrio-privado-lagos-del-mar


Petitorio: https://www.hagamoseco.org/petitions/no-a-la-urbanizacion-en-la-albufera-de-mar-chiquita

Y volviendo a Vicente López, ¿Cómo olvidarnos del Arroyo Raggio, salvado por la Asamblea Unidos por el Río a finales de 2.016 de la acción de desmonte del Círculo de la Policía Federal con la vista gorda del municipio de Vicente López y de CABA.  Hoy el desmonte en el Arroyo fue frenado, pero con este municipio destructor del ambiente nunca se sabe cuándo puede volver a haber movimientos (Figuras 13 y 14). 

Figura 13.  Imagen de la Campaña el Arroyo Raggio no se toca. Luego de frenar el desmonte, el Arroyo hoy luce en todo su esplendor. Ver artículo: "L@s guardianes de los árboles en este mismo blog". 


Figura 14. Imágenes del Arroyo Raggio un año después de frenado el desmonte.


Pensar globalmente, actuar localmente...

La lucha contra el cambio climático es algo que depende de tod@s nosotr@s. Cada ecosistema tiene su importancia. Es esencial que cada persona luche para preservar los espacios silvestres locales, no podemos permitir que se pierda un metro más. Busquemos alguna de las áreas que necesitan de nuestra protección, ya que como dicen l@s compañer@s de la Red de Áreas Protegidas Urbanas (RAPU), colectivo que defiende los espacios silvestres urbanos que todavía quedan en la región rioplatense:(http://redareasprotegidas.org/)

"Quizás haya un lugar cerca de tu casa que necesita ser conocido y protegido. ¡Sumate a la red y conectemos los nodos de este corredor biológico bonaerense!. La existencia de un ambiente sano es nuestro derecho, y nuestra obligación." 


Lo importante es andar, y empezar a fortalecer las redes para lograr esta protección. La tarea es ardua, pero por suerte hay demasiada gente valiosa en el camino como para dar esta pelea sol@s.


Y como dicen otr@s amig@s: ¡hasta la victoria siembren!



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miércoles, 6 de febrero de 2019

El Delta y sus desmanejos... Protejamos a los juncales.

¡El Delta, la costa y sus desmanejos! De las casuarinas al Vetiver y el cemento.

Por Alejandro Benatar.

Un paseo por nuestra selva

Vamos a hablar de una de la ecorregiones con mayor biodiversidad de nuestra Provincia, que es la ecorregión del Delta e Islas de Paraná. Para mucha gente es sorprendente porque no imaginaban que nuestra Buenos Aires tuviera una selva. Pero tiene mucho más que ver con desmanejos y un área metropolitana que le da la espalda al río, ignorando nuestra zona ribereña y usándola para tirar desperdicios. En el Río de la Plata, la selva llega hasta aproximadamente Punta Lara y corre paralela a la costa como cordones en lo que denominamos selva en galería.
En el libro Ecorregiones y complejos ecosistémicos de Morello y Col. (2012) puede leerse el siguiente párrafo: "La ecorregión comprende los valles de inundación de los trayectos medio e inferior del Río Paraná y su tributario, el Río Paraguay, el antiguo estuario marino ocupado por el Delta del Río Paraná, el cauce del Río de la Plata, hasta el sur de la Bahía de Samborombón y el Río Uruguay desde su confluencia con el Río Pepirí Guazú hasta su desembocadura en el Paraná Guazú (...)", es decir que abarcan las costas ribereñas de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, la parte costera sur de Misiones, y una parte de Santa Fe, Chaco y Formosa.
En cuanto a las especies que la componen varían geográficamente, pero son en su enorme mayoría especies adaptadas a condiciones de anegamiento, o por lo menos de abundancia de agua durante buena parte del día. A lo largo de su curso existen muchísimos tipos de formaciones y comunidades por lo que este ambiente se divide en varias subregiones:
  • Subregión Hidrosistemas de Planicies de inundación
  1. Complejo Bajo Paraguay
  2. Complejo Paraná Medio
  • Subregión antiguo estuario marino
  1. Complejo Delta del Paraná
  2. Complejo Estuario del Plata
  • Subregión Río Uruguay
  1. Complejo Costas e Islas del Río Uruguay

Y los que nos interesan como bonaerenses son los Complejos Delta del Paraná y complejo Estuario del Plata. Pero nada mejor que ver una foto de cómo debería ser una de nuestras costas en estado natural.
En la Figura 1, podemos ver cómo es la costa en Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro.

Fig. 1. vuelta de Obligado.

La costa está delimitada por una barranca, al igual que ocurre con la costa del Plata, y en otra época fue escenario de una épica batalla. Su historia la convirtió en un lugar protegido, y ahí se puede ver uno de los últimos relictos de talares de barranca con tembetaríes  (Zanthoxylum fagara) de la Provincia.
Si bien la complejidad del Delta es demasiado compleja como para explicar en un sólo artículo, podemos decir que existen diferentes comunidades y que están dadas por pastizales ribereños, pajonales, juncales, esteros, pasando a bosques y al llamado monte blanco en áreas más altas.

Los juncales y pirizales (Cyperus giganteus), pajonales, pastizales y praderas de herbáceas higrófilas cubren el 96% del total de la región, y sólo un 4% está formada por bosques y selva (bosques higrófilos, bosques fluviales, monte blanco y comunidades específicas) (Borro y col. 2010)

La presencia de todas estas comunidades nativas, permiten una enorme interacción con fauna autóctona. En el Delta del Paraná (en toda su extensión) por ejemplo, habitan alrededor de 543 especies de vertebrados (47 mamíferos, 260 aves, 37 reptiles, 27 anfibios y 172 peces) (Lartigau B., D ́Alessio S. Lutz A., y Jensen R. en Athor y col 2014).

En otras publicaciones hablaremos del estrato arbóreo, cuyas especies más representativas son canelones (Myrsine laetivirens, Myrsine parvula), blanquillos (Sebastiania brasiliensis y Sebastiania comersoniana), mataojos (Poulteria salicifolia), laurel criollo (Ocotea acutifolia) y chal chal (Allophyllus edulis) como especies más abundantes, además de las comunidades puras o semipuras como ceibales, alisales, sauzales, etc. Sin embargo, me interesa hacer énfasis en la vegetación de zonas bajas (es decir el matorral ribereño y el juncal), que son las que forman y fijan el suelo y las primeras que son eliminadas con los "desmalezamientos".  ¿Qué pasa cuando quitamos estas partes? El suelo se erosiona. En general existe una superstición de que esto se frena plantando casuarinas, un árbol australiano. Así muchos habitantes de las islas ven sus costas erosionarse a pesar de haberlas llenado con estas especies exóticas y problemáticas. Sería mucho más fácil dejar la vegetación autóctona, que evolucionó y desde hace miles de años demostró ser efectiva para evitar la erosión.

Algunas de las especies propias del matorral ribereño son: Ceibillos (Sesbania punicea), Acacia café (Sesbania virgata), carpinchera (Mimosa pigra), rama negra (Mimosa bonplandii, especie endémica y de gran importancia), algodonillo (Aeschynomene montevidensis), cuchareros (Echinodorus sp.), saeta (Sagitaria montevidensis), serruchetas (Eryngium pandanifolium), sarandí blanco (Phyllantus sellowanus), sarandí colorado (Cephalanthus glabratus), margarita de bañado (Senecio bonariensis), Cola de caballo gigante (Equisetum giganteum, no es la que venden en viveros),  jazmín de bañado (Gymnocoronis sp.), rosa de río (Hibiscus cisplatinus), Ludwigia sp., cubresuelos ribereños como Tripogandra diuretica, etc.

Para recordar cómo es la diferente sucesión de ecorregiones en el área Deltaica, podemos ver una imagen del Dr. Gabriel Burgueño, que lo ejemplifica muy bien (Figura 2).

Podemos observar que en unos pocos cientos de metros de costa bonaerense, tenemos múltiples ecosistemas y amplia variedad de flora y fauna. Es por eso que no se debe edificar sobre las costas, ya que altera un ecosistema completo, interrumpiendo su continuidad, y altera los procesos de formación de suelo. He aquí la importancia fundamental de las costas por sobre otras áreas de la Ciudad, y justamente los "desarrolladores" inmobiliarios tienen el capricho de construir con "vista al río". 

Figura 2. Corte indicando ecorregiones, tomada de Gabriel Burgueño, en Buenos Aires, Historia de su paisaje Natural. Aguilar y col. 2012


Figura 3. Margarita de bañado (Senecio bonariensis) en San Pedro. 


Una característica esencial de nuestro Delta es que los sedimentos provinientes de los Ríos Pilcomayo y Bermejo, se depositan formando islas, y haciendo que el Delta crezca, por lo que se dice que es un Delta vivo, y que se trataría de un caso único en el mundo para Deltas tan grandes (Morello y col. 2012). Según estudios de cuencas, las costas rioplatenses tienen una dinámica de crecimiento, llegando a su máximo exponente en el Delta bonaerense, que crece a razón de 70 metros por año desde el año 1818 (Kokot R y Codignotto, en Athor y col. 2014). Momento....¿El Delta crece? Sí, actualmente llega hasta San Isidro, y se calcula que para el año 2.100 va a llegar hasta Puerto Madero
¿Y cómo puede ser este fenómeno? Y me interesa explicar cómo es este proceso.

En el Principio era el Junco...


Cuando se habla de juncos (Schoenoplectus californicus), nunca falta el que piensa que están asociados con enfermedades o con basura. ¡Nada más errado! Los juncales son un elemento clave en la formación de suelos, ya que amortiguan los efectos de las mareas y permiten el depósito de sedimentos.
Estos sedimentos permiten que luego se establezcan otras comunidades vegetales de plantas palustres que son parte del matorral ribereño, u otras comunidades formadoras de suelo como los alisos de río (Tessaria integrifolia) que crecen en este tipo de terrenos inestables formando nuevo suelo, que luego es colonizado por especies propias de selva.
Todas las comunidades de plantas nativas que se van asentando en estos terrenos (matorral ribereño, ceibales, sauzales, alisales, etc.) permiten la formación de nuevas costas y evitan la erosión de las existentes. La regulación hidrológica es una de las funciones más importantes de los humedales pero requieren de la integridad ecológica de estos ecosistemas. Kandus y col. (2010) mencionan algunas de estas funciones:

  • Desaceleración de los flujos y disminución de turbulencia del agua, que lleva a la estabilización de la línea de costa, y disminución del poder erosivo.
  • Regulación de Inundaciones, con disminución de la intensidad de los efectos de las inundaciones sobre áreas vecinas
  • Retención de agua: Almacenaje a largo y corto plazo
  • Recarga de acuíferos 
  • Retención y estabilización de sedimentos, con un mejoramiento de la calidad del agua (purificación).
  • Regulación de procesos de evapotranspiración, con la consiguiente atemperación de condiciones climáticas extremas

Y dentro de este texto, me interesa remarcar un párrafo al que voy a transcribir textualmente para que se lo graben los ingenieros y demás personas que suelen meter mano (o máquinas) en la costa.

"Las actividades humanas como la regulación de cursos de agua, endicamientos, terraplenes para caminos, limpieza de terrenos por desmonte o quemas, canalizaciones o introducciones de especies exóticas afectan la capacidad de regulación hídrica de los humedales." (Minotti P. y col. en Kandus y col. 2010). Así que cuando desde el municipio les digan que están destruyendo humedales, para mitigar inundaciones mándenl@s a estudiar, y a leer a profesionales que sí estudiaron el tema.

Resumiendo: a lo largo de la costa, tanto en el Delta como en las costas del Plata, los sedimentos provinientes del Pilcomayo y el Bermejo, son arrastrados por el Paraná y el estuario del Plata. Los juncales amortiguan las mareas haciendo más lento el caudal, y permitiendo el depósito de los sedimentos. Así se forma un suelo inestable, que se va a asentando. Detrás de ese suelo, empiezan a crecer elementos de matorral ribereños y de comunidades como alisales, que terminan de consolidarlo. Y por detrás de estas zonas, crecen los elementos de bosques higrófilos y de selva en galería. Si se elimina el juncal, no hay nueva fijación del suelo, si se elimina el matorral, no hay consolidación del suelo, dando lugar a procesos erosivos.
Cuando hablamos de juncal, nos referimos generalmente a comunidades de juncos (Schoenoplectus californicus), aunque existen otras especies que pueden formar parte de juncales como especies del género Scirpus sp. y Eleocharis sp. asociado con gramíneas, como Paspalum vaginatum y Panicum decipiens Nees, como en el humedal de la Balandra en Berisso (Pasarelli y col. 2014).
Pero no los aburro más, y me voy a camniar por la costa de Vicente López donde seguramente voy a encontrar humedales similares a los de la Balandra.

Desmanejos en la ecorregión del Delta. El caso de la costa de Vicente López. 



Figura 4. Costa de Vicente López a la altura de San Martín y el Río. Foto de 2015.

Ahh... ¡¡Pero qué pesadilla! No es como los libros describen...¿Y por qué hay adoquines? Bueno, debe ser una anomalía local, voy a caminar un poco más a ver si encuentro los juncales.




Figuras 5 y 6. Adoquines extraídos de la Avenida Maipú durante la gestión de García, y arrojados al río por la gestión municipal de Jorge Macri, que se suma a todos los escombros previamente arrojados por la gestión de Enrique García.


En la figura 5 podemos ver uno de esos bancos horribles de cemento, que el municipio está poniendo para reemplazar a los bancos de madera. L@s invito a sentarse en uno de esos bancos un día de calor (porque encima podan los árboles por cuestiones de supuesta seguridad. ¿Tendrán miedo de que los afanen pungas en aladelta?
En la figura 6 podemos ver un panfleto de Cambiemos con Ramiro Tagliaferro, intendente de Morón, y ex-marido de la gobernadora de Buenos Aires, junto a botellas, bolsas y más adoquines. ¿Cómo llega toda esta basura?
Los adoquines al igual que todos los escombros son parte del desmanejo ininterrumpido del municipio de Vicente López desde la dictadura hasta la fecha. Hubo hechos sumamente irregulares como concesiones de las costas a clubes de las fuerzas armadas y privados, muchas de las cuales se mantienen hasta el día de hoy, desmontes, y rellenos con basura y escombros. Tal es así que durante décadas, camiones vertieron su insalubre contenido sobre las costas de Vicente López sepultándolas. En la Figura 7 puede verse cómo era la costa en el año 1985 (Foto ricardo Barbetti). Parte de esa costa fue rellenada sepultando los cangrejales. Una parte de ese terreno (unas 2 hectáreas y monedas) quedó como la reserva de Vicente López. Y la mayor parte fue "cedida" al Colegio Lincoln, para que hiciera su campo de deportes, en lo que constituye uno de los tantos ejemplos de cómo el estado subsidia choriplaneramente a instituciones que pagan cuotas altísimas (supuestamente tienen que hacerse cargo de la reserva, pero digamos que el trato claramente favoreció a la escuela).




Figura 7. Foto de la costa de Vicente López en 1985. Fuente: http://archivo.argentina.indymedia.org/news/2010/06/739412.php.

Los adoquines son parte de la historia más reciente de Vicente López. Durante la gestión de Enrique García, se hicieron obras de re-pavimentación de la Avenida Maipú durante el año 2006, y como un adicional decidieron extraer los adoquines que estaban debajo del pavimento y que le daban resistencia. Debe ser un hecho casual, que en barrios privados, se pague un fangote de plata por los adoquines, y que mucha gente en la época dijera que eran para la venta ¿Cómo vamos a ser tan malpensad@s de creer que iban a formar parte de un negociado?
El tema es que los adoquines quedaron acopiados, y desde la gestión de Jorge Macri no tuvieron peor idea que tirarlos a la costa, justo cuando se empezaba a formar un incipiente matorral ribereño de cuyas plantas muchas veces iba a juntar semillas.

Y para ejemplificar lo que perdimos en los últimos 40 años o más (nuestros padres y abuelos se bañaban en el Río de la Plata), les dejo un enlace a un video que l@s vecin@s nucleados en Vecinos Indignados prepararon en su momento, y en parte lograron frenar algunos negociados costeros. Y este es el tipo de costa que queremos recuperar, y que NO HAY EXCUSA para no llevar adelante esta recuperación.

fuente: https://www.youtube.com/watch?v=CLGimkLdmb4

Para mayor información sobre la costa de Vicente López puede leerse el artículo "El Río de la Gente.
El conflicto por el uso de la ribera en Vicente López, Quilmes y Avellaneda." de la magíster Marina Wertheimer (2012).


La costa de Vicente López y de buena parte de Buenos Aires fue arrasada por desconocimiento y/o corrupción durante años. Pero caminando llegamos (por fin) a unos juncales en buen estado cerca del barrio el Ceibo y del Paseo del Viento, sobre el Río de la Plata. Pero... (En vicente López todo tiene un pero)... A pesar de que ese juncal está protegido por la ordenanza municipal 31.961, de 2012, el municipio quiere sepultarlo bajo tierra para rellenar. Esto demuestra que el municipio carece de gente idónea, ya que quiere reemplazarlos por humedales artificiales formados con una especie exótica llamada Vetiver (Chrysopogon zizanioides). Combatamos la ignorancia: Vamos a ver por qué ésto es una pésima idea.




 figura 8. Juncal del barrio el Ceibo (Vicente López)






















Figura 9. Juncal del barrio el Ceibo y albardón artificial.


Figura 10. Relleno del humedal con tosca. Los camiones fueron frenados por vecin@s.

Peleando contra la ignorancia...


Por un lado vimos fotos de hermosos humedales, llenos de vida, de fauna, y que gracias a juncales y matorrales ribereños y seguimos sin entender por qué quieren destruirlos. En principio, quieren destruir la vegetación autóctona, formadora de suelo, para poner una especie invasora que según ellos cumpliría funciones similares. Es el mismo tipo de desmanejo que hacen en el Delta cuando eliminan todo el matorral ribereño y el juncal para plantar casuarinas, un árbol australiano, que poco sirve para evitar la erosión del suelo. 

Y cómo vimos anteriormente, la región del Delta tiene una dinámica de crecimiento, no de erosión, y esta se produce por desmanejos ejercidos por gente poca idónea (también compartidos en las costas del Plata) y los principales desmanejos son:

  1. "Desmalezamiento"
  2. Rellenos con escombros
  3. Construcción de "defensas costeras".
  4. Introducción de especies exóticas.
  5. Barrios cerrados o privatización de tierras.  
Como podemos ver el municipio de Vicente López, así como CABA, y otros municipios del Conurbano cumplen con todos las puntos del desmanejo. En el caso del punto 5, en Vicente López no hay barrios cerrados, pero sí existen múltiples puntos en los que el acceso a la costa está "concesionado" a clubes.  

Vamos a ver cuáles son las causas que se esgrimen a la hora de cada uno de los desmanejos, y por qué no tienen sentido.

1) Desmalezamiento de bordes de ríos y arroyos:

Generalmente se esgrime la necesidad de "desmalezar" con criterios de higiene urbana, para "controlar enfermedades", con la creencia de que si eliminamos la vegetación, mágicamente los vectores de enfermedades desaparecerán. Eso claramente es desconocer el comportamiento de las enfermedades transmitidas por vectores (y del tema entiendo, por haber realizado mi doctorado en el estudio de la Enfermedad de Chagas), y existen múltiples ejemplos en los que justamente la deforestación y alteración de ecosistemas genera efectos contrarios y hace que vectores que no resultaban un problema empiecen a colonizar viviendas: ejemplos de esto son los vectores de la Enfermedad de Chagas, Leishmaniasis, Filariosis, malaria, etc. (Briceño-Leon, 2007; Fernández y col. 2012; Colwell  y col. 2011). Otro ejemplo actual es el de  las nefastas políticas de los gobernadores de Río Negro y Chubut, que declararon plaga a pumas y zorros, y promovieron su cacería. Así aumentó la cantidad de ratones colilargos (Oligoryzomys longicaudatus), que sumado a la destrucción de su hábitat contribuyeron a la generación de un brote epidémico de hantavirus a principios de este año (2019).
La realidad es que en muchos casos las áreas naturales y reservas urbanas permiten que existan especies que son controladores naturales de especies perjudiciales para el ser humano (Richard y Zapata, 2013). Como ejemplos podemos citar a una enorme cantidad de aves rapaces, que controlan a las poblaciones de roedores; a distintas especies de murciélagos, que controlan las poblaciones de mosquitos y otros insectos vectores de enfermedades (Lartigau B., D ́Alessio S. Lutz A., y Jensen R. en Athor y col 2014), o a distintas especies de ranas y sapos, que se alimentan de mosquitos y caracoles (Agostini 2012).

El "desmalezamiento" además de que perdamos todas las ventajas relacionadas al control de vectores (y de que los mismos busquen nuevos lugares en nuestras casas), tiene un claro efecto erosivo, ya que elimina las raíces de las plantas que mantenían la integridad de los suelos.

Figura 11. Humedal en el borde del canal Yrigoyen, salvado del desmonte por vecin@s.

Por otro lado, el relleno con escombros y basura, y las descargas cloacales sin tratamiento, que se producen en nuestro municipio, sí son propicios para la transmisión de enfermedades. Los humedales en cambio, permiten la purificación de las aguas contaminadas, ese es otro servicio ecosistémico que se pierde al rellenar y desmalezar.




Figura 12 y 13. Desbordes cloacales, por la construcción descontrolada de edificios a metros del Río de la Plata. Puede verse la falta de tratamiento de los residuos que luego irán a parar al Río. 12) en su modalidad "geiser", 13) Materia fecal humana en plena calle luego del desborde. Gracias Osvaldo por las fotos.

  2) Rellenos con escombros

Habitualmente este argumento es esgrimido porque supuestamente es la forma de controlar la erosión de las costas, y para ganar terrenos al río (como si nos faltara terreno). Vamos a repetirlo: "la región del Delta tiene una dinámica de crecimiento, no de erosión". Y como me gusta demostrar las cosas con argumentos científicos, voy a citar un trabajo de los especialistas Medina y Codignoto, del año 2013. En este artículo demuestra claramente cómo el Delta creció significativamente, en promedio 264 Hectáreas/año desde el año 1775.


Figura 13. Mapa que muestra los límites del Delta del Paraná entre 1750 y 2010. Tomada de Medina y Codignoto, 2013.

Si bien, el artículo plantea la duda acerca del comportamiento de las costas por el calentamiento global, y menciona un proceso de degradación costera en la Bahía de Samborombón, es categórico al afirmar que: "Por tanto, y a diferencia de los restantes deltas del mundo, la dinámica evolutiva actual del delta del río Paraná no parece verse afectada por los cambios en las magnitudes de las variables intervinientes en el sistema climático. Es más, si en un futuro próximo se confirma el crecimiento exponencial registrado desde el año 2005 al presente, se estará frente a una consecuencia de signo opuesto al generalmente esperado para este tipo de ambiente. En otras palabras, se estará frente a un incremento en la tasa de progradación areal en vez de asistir a su paulatina disminución". Y además remarca el papel de la vegetación al afirmar que:"Es sabido que la cobertura forestal protege al suelo de la erosión hídrica, particularmente en zonas de pendiente...".

Y repitiendo un párrafo anterior de uno de los trabajos citados en este artículo: "Las actividades humanas como la regulación de cursos de agua, endicamientos, terraplenes para caminos, limpieza de terrenos por desmonte o quemas, canalizaciones o introducciones de especies exóticas afectan la capacidad de regulación hídrica de los humedales." (Minotti P. y col. en Kandus y col. 2010).

Por lo tanto, la mejor manera de ganarle terrenos al río, sería dejar que la naturaleza lo haga de la manera que lo viene haciendo hace al menos desde el año 1775 (y en realidad desde hace miles de años, cuando la costa Marina llegaba hasta lo que hoy es la Ciudad de Diamante, Entre Ríos)

3) Construcción de defensas costeras y entubamientos

Esto, supuestamente se hace para evitar inundaciones, pero ya vimos anteriormente, que existe consenso acerca de que los humedales contribuyen a la mitigación de inundaciones. Este fenómeno nunca es tenido en cuenta por l@s ingenier@s que proyectan las obras, a partir de una papeleta sin tomar las características propias del lugar como la capacidad de los humedales de absorber los excesos hídricos y conducirlos lentamente hacia los ríos (a diferencia de un canal de cemento que no tiene capacidad absortiva). En la página de la fundación Wetlands international puede leerse una de las caractéristicas de los humedales:

Reducción de desastres: Los humedales protegen las costas y amortiguan las inundaciones, reduciendo los picos de crecida de los ríos. Retienen el agua después de las lluvias actuando como una esponja, para luego liberarlos lentamente. El riesgo de inundaciones aumenta a medida que los humedales pierden su capacidad de almacenamiento de agua de lluvia.

Fuente: http://www.humedales.org.ar/institucional/%C2%BFpor-qu%C3%A9-hablamos-de-humedales

En el año 2005, Nueva Orleans, EEUU, sufrió los efectos devastadores del huracán Katrina, que inundó el 80% de la ciudad. Este fenómeno se conoce como "el peor desastre de ingeniería de la historia de EEUU". La presencia de defensas costeras y el mal manejo de humedales, empeoró los efectos del huracán y dejó un número de 1.464 muertos e innumerables daños materiales. A partir de ese momento, EEUU se comprometió a restaurar las defensas naturales contra las olas (marismas, naturales, pantanos de cipreses y barreras separadas de la costa), es decir los humedales. Y a no confiar solamente en obras de ingeniería (World wetlands day, 2008). Este documento termina con la siguiente cita textual:

"Si bien no podemos impedir fácilmente las inundaciones de gran magnitud, lo que sí podemos es asegurarnos de que aprovechamos los servicios de protección contra inundaciones que nos suministran gratuitamente los humedales. Los ríos, lagos y marismas frenan y contienen las aguas de crecida, pero ello sólo es posible si no construimos nuestros centros urbanos en llanuras de inundación naturales y meditamos más sobre las consecuencias más generales de canalizar los ríos y drenar las marismas."

En síntesis, un humedal costero íntegro, es mucho más efectivo que cualquier obra de ingeniería.

En cuanto a los entubamientos, claramente el agua no desaparece de una región, y por lo tanto, entubarla lo único que hace es conducirla hacia otro lugar, pero con una particularidad, si se interrumpe la continuidad de los valles de inundación (por un entubamiento), hay una cantidad de agua que no desborda en el entubamiento, pero que lo hará con mayor caudal y fuerza río abajo. Imaginemos a un entubamiento como un "caño". Nunca puede ser de mayor tamaño que el valle de inundación del río. ¿Y entonces para qué entubar? Para hacer negociados inmobiliarios en esas tierras, o para que no se noten los contaminantes y descargas cloacales que ilegalmente se vierten en ese curso de agua. Existe una tendencia mundial a desentubar los arroyos en las ciudades, pero en Buenos Aires vamos a contramano.

4) Introducción de especies exóticas

Apliquémoslo al caso del vetiver (Chrysopogon zizanioides). A nivel mundial, la comunidad científica llegó a la conclusión de que destruir humedales fue una pésima idea. Así es que se desarrollaron técnicas para la restauración de humedales, y para la formación de humedales artificiales, buscando obtener muchos de sus beneficios, entre ellos la purificación de aguas contaminadas (ONU-HABITAT, 2008, Ramsar 2010). Pero justamente, hay que hacer algunas aclaraciones y es que según RAMSAR:

"Los atributos de las actividades de restauración de humedales que tienen éxito incluyen:
1) la utilización de especies nativas de los humedales en conjuntos característicos y grupos funcionales,
2) ecosistemas de humedales autosostenibles y con resiliencia integrados en el paisaje general, y
3) la reducción o eliminación de las causas de la degradación de los humedales (SER, 2004). En 2002
la Convención de Ramsar adoptó principios y lineamientos para la restauración de humedales con el
fin de ayudar a los responsables de la toma de decisiones y del manejo de los humedales (Manual
de Ramsar Nº19)" (Tomado de Ramsar 2010)

En este sentido, el vetiver va en contra del punto 1) y la destrucción con escombros va en contra del punto 3). La combinación de ambas, va en contra del punto 2).
Y en un ataque de sentido común nos preguntamos: ¿Por que destruir un humedal en buen estado, sepultando plantas y animales bajo una capa de escombros para remplazarlo por un humedal artificial con especies exóticas? No encuentro una respuesta lógica, ya que el juncal natural provee más servicios ecosistémicos de los que podría proveer cualquier planta comercial.
Además desconocemos si esa planta de la India afectaría el ecosistema costero y la reserva ecológica, que dicho sea de paso, el municipio le quiere quitar una parte adicional a la que ya le quitó el colegio Lincoln.

Cabe destacar que como miembro de la convención Ramsar, nuestro país se comprometió a hacer un uso RACIONAL de los humedales, y este proyecto claramente no lo es. "Los compromisos y obligaciones de la Convención de Ramsar establecen claramente el uso racional y la evitación de la pérdida y degradación de los humedales en primera instancia".

 5) Barrios cerrados o privatización de tierras

Ya comentamos que en Vicente López no hay barrios cerrados, aunque sí clubes que están usurpando el camino de sirga, que debería ser público. Tanto barrios privados como clubes suelen arrasar con la vegetación existente degradando el ambiente y las funciones de los humedales. En el caso de los barrios cerrados además hacen rellenos que elevan el nivel de dichos barrios para evitar inundarse (a veces hasta 6-8 metros), reduciendo la superficie de los valles de inundación, por ejemplo en el caso del barrio San Sebastián en Pilar la reducción del valle de inundación fue del 44%, según estudios de la geógrafa Patricia Pintos, y que con el efecto sinérgico de todas las urbanizaciones afectaron seriamente la cuenca del Río Luján (Pintos y Sgroi, 2012; http://www.agenciapacourondo.com.ar/opinion/inundaciones-la-responsabilidad-de-los-barrios-cerrados)

Finalmente...

El Delta con su costa del Plata es un ambiente que debemos cuidar, y dejar de degradarlo, tanto nosotr@s como ciudadan@s, pero sobre todo, las políticas municipales, provinciales y nacionales deben ir en pos de preservar esta maravilla como es un Delta en constante crecimiento. Esperemos que nuestr@s representantes estén a la altura, y se dejen de Vetivereadas. Si no, ejerceremos nuestro derecho ciudadano a un ambiente sano, como nos obliga la Constitución Nacional en su artículo 41. 

"Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. (...)"

¡¡Por las generaciones presentes y futuras, sí a la costa natural!!
Lea más: http://leyes-ar.com/constitucion_nacional/41.htm



Bibliografía

- Agostini, MG. Ranas y sapos del fondo de tu casa: anfibios de agroecosistemas de la Plata y alrededores - 1a ed.- La Plata: UNLP, 2012.

- Aguilar Horacio y col.  edición a cargo de José Athor. 2012. Buenos aires. La Historia de su paisaje Natural. Fundación de historia Natural Félix de Azara. Buenos Aires

- Athor , J y col. 2014. El Delta Bonaerense - Naturaleza, conservación y
patrimonio cultural. Fundación de Historia Natural Félix de Azara. Buenos
Aires.

Borro M, Donadile G, Kandus P, Minotti P, Morandeira, N, Postma J, Prol L, Romano, M, Spiaggi E, Vicia C. (2010). Humedales del Paraná. Biodiversidad, usos y amenazas en el Delta Medio. 

- Briceño-León R. Chagas disease and globalization of the Amazon. Cad Saude Publica. 2007;23 Suppl 1:S33-40.

- Colwell DD, Dantas-Torres F and Otranto D. Vector-borne parasitic zoonoses: Emerging scenarios and new perspectives.Vet Parasitol. 2011 Nov 24;182(1):14-21

- Fernández MS, Lestani EA, Cavia R and Salomón OD. Phlebotominae fauna in a recent deforested area with American Tegumentary Leishmaniasis transmission (Puerto Iguazú, Misiones, Argentina): Seasonal distribution in domestic and peridomestic environments. Acta Trop. 2012 Apr;122(1):16-23.

- Kandus, P., N. Morandeira y F. Schivo (eds). 2010. Bienes y Servicios Ecosistémicos de los
Humedales del Delta del Paraná. Fundación Humedales / Wetlands International. Buenos Aires, Argentina.

- Medina RA y Codignotto JO. Evolución del delta del río Paraná y su posible vinculación con el calentamiento global. Rev. Mus. Argentino Cienc. Nat., n.s. 15(2): 191-200, 2013

- Morello J; Mateucci S; Rodríguez A; Silva M. Ecorregiones y complejos ecosistémicos argentinos. Buenos Aires - Orientación gráfica Editora, 2012

- ONU-HABITAT, 2008. Manual de Humedales Artificiales. Programa Agua para las ciudades asiáticas de ONU-HABITAT, Nepal, Katmandú.


- Passarelli LM, Rolleri CH,  Ciciarelli MM, Dedomenici AC, González G. Flora vascular de humedales permanentes y transitorios bonaerenses (Buenos Aires, Argentina). Botanica Complutensis 38: 139-154. 2014

- Pintos P, Sgroi A. Efectos del urbanismo privado en humedales de la cuenca baja del río Luján, provincia de Buenos Aires, Argentina. Estudio de la  megaurbanización San Sebastián. AUGMDOMUS. Volumen 4:25-48. Año 2012.

- Ramsar. Los beneficios de la restauración de Humedales. Ministerio de medioambiente de Chile. 2010

- Richard E, Zapata DC. Reservas naturales urbanas. Una necesidad vital para la educación ambiental en Bolivia y Latinoamérica. 2013. Revista Parques. Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques Nacionales, otras äreas Protegidas, Flora y Fauna Silvestres :: REDPARQUES

- Wertheimer M. El Río de la Gente. El conflicto por el uso de la ribera en Vicente López, Quilmes y Avellaneda. Universidad de San Andrés / Grupo Clarín Tesis de Maestría en Periodismo. 2012.

- WORLD WETLANDS DAY 2008: THEMATIC SHEET 5 - FLOODS - Ramsar. 

http://www.agenciapacourondo.com.ar/opinion/inundaciones-la-responsabilidad-de-los-barrios-cerrados

domingo, 6 de enero de 2019

Transplante de especies autóctonas.

¿Cómo hacer un buen transplante y no morir en el intento? O mejor dicho, que la planta no muera...

Por Alejandro Benatar.

El transplante es algo muy sencillo de hacer, pero cuando lo hacemos mal, desperdiciamos mucho tiempo que le dedicamos al cultivo de una determinada planta. Esto es más grave cuando nos falla el transplante de un ejemplar de varios años. Por eso, voy a compartirles una guía para un correcto transplante de especies autóctonas (en realidad de cualquier especie, pero si siguen el blog, sabrán los problemas que traen las especies exóticas, y descuento que ya dejaron de cultivarlas). 

En primer lugar, ¿por qué transplantamos? Las plantas necesitan un espacio adecuado para desarrollar sus raíces, y por lo tanto cuando ya adquirieron un determinado tamaño es necesario su transplante. Y eso es lo que vamos a hacer con este hermoso espinillo (Vachellia caven) germinado en primavera y cultivado en una maceta. 
¿Pero se puede transplantar en pleno verano con más de 30 grados de temperatura? Sí, sólo hay que tener en cuenta que las raíces no tomen aire. 
¿Y por qué hay gente que transplanta sólo en invierno? En esa época, la planta está metabólicamente menos activa, y por lo tanto sufre menos el transplante a raíz desnuda, pero en nuestro caso, el transplante lo realizamos manteniendo el pan de tierra, y por lo tanto, no hay riesgo si lo hacemos siguiendo estos sencillos pasos. 



¿Y a qué envase debemos pasarlo? No debemos pasarlo a uno que sea demasiado grande por una simple razón, y es que con el riego, los nutrientes de las macetas se van lavando. Por eso debemos utilizar alguno que sea lo suficientemente grande para que pueda desarrollarse, pero no tan grande como para que la tierra pierda nutrientes con el tiempo. 

Así que elegimos un balde de 4 litros. Y vamos a preparar la mezcla de sustratos. En este caso, usamos partes iguales de compost y tierra abonada, y le agregamos un poco de hojas secas para evitar que la tierra se apelmace demasiado. Las hojas con el tiempo van a descomponerse y aportar nutrientes al sustrato. 




El compost lo hacemos de forma casera con los restos orgánicos vegetales (cáscaras de frutas y verduras, partes no utilizadas de vegetales, restos de yerba, saquitos de té, hojas, restos de poda y hasta podemos utilizar papel y cartón). Eso nos da la ventaja de que reducimos muchísimo la basura generada. En mi caso, actualmente estoy sacando una bolsa de basura del tamaño de una de supermercado cada 10 días. Un buen compost, genera condiciones propicias para la proliferación de lombrices de tierra, que vamos a meter en la mezcla ya que seguirán nutriendo la tierra y evitando su apelmazamiento.
En este caso vamos a usar una maceta ya que este espinillo va a tener varios pasajes durante un par de años hasta llegar a tierra, así que prefiero poder usar un envase que no tenga que romperlo en el transplante. Sin embargo, si este fuera el tamaño máximo de envase al que voy a transplantar podría usar un bidón de agua reciclado como hago con los transplantes de enredaderas.


 Cissus verticilata (cortina de cielo) transplantada en envase de agua mineral cortado juntado de la calle. Utilizar estos envases evita que vayan a la basura común y terminen contaminando los ríos.


Preparamos la mezcla en la maceta más grande y llenamos dejando un espacio del tamaño del pan de tierra de la planta a transplantar. Regamos la mezcla recién preparada , y comenzamos con el transplante.
Debemos tener especial cuidado en no desarmar el pan de tierra, ya que si las raíces quedan expuestas al aire pierden su función absortiva, y la planta se vuelve incapaz de absorber agua. Esto es porque las raíces absorben el agua por capilaridad, y para eso necesitan un gradiente de humedad, que se pierde cuando quedan expuestas al aire.
Para evitar que el pan se desarme tapamos la superfice superior de la maceta y la damos vuelta, de manera que el pan de tierra caiga por gravedad (nunca tirar hacia arriba).



Acá lo estamos haciendo con una maceta chica, y el pan salió en una sola pieza. Pero este mismo cuidado hay que tenerlo por ejemplo para transplantar plantas que están en envases de 20 litros, y que son muchos más difíciles de sacar: siempre por gravedad, o rompiendo el envase, pero nunca hay que dejar que el pan de tierra se desarme. tomando en cuenta esta consideración la planta no sufrirá el transplante. Tratar de tirar de la planta agarrándola del tronco, es la forma más habitual de arrancarla de raíz y arruinar el transplante, así que por favor sean pacientes y no lo hagan.




 Con cuidado la depositamos sobre la mezcla en el nuevo envase.


 Y la ubicamos de manera que quede en el centro. En este paso aprovechamos para moverla si nos creció un poco torcida.


 Y tapamos con tierra fértil.

Arriba podemos ponerle un poco de resaca de río.

 Que muchas veces viene con alguna que otra plantita germinada, y como la junté a orillas del Río de la Plata, y espero que sea de alguna especie nativa, voy a dejarla que crezca en la maceta del espinillo.

Y finalmente quedamos felices y contentos con nuestra planta transplantada. El siguiente paso es aplastar el centro para que no quede aire entre la mezcla, y regar.


Y ponerla en un lugar adecuado. 

Para el pasaje a tierra es el mismo procedimiento, sólo que en un tamaño mayor, ya sea en un envase grande (balde de 20), o en un envase más chico como el ombú en el balde de 10.  En ese caso, cavamos hasta una profundidad como la del envase a transplantar y regamos, sacamos a la planta de su envase (por gravedad o rompiendo el envase) sin desarmar el pan de tierra, y luego enterramos. 


 















































Transplante de ombú durante el taller "pequeños jardines para la restauración ambiental", del 5 de diciembre de 2018.  

¿Qué pasa si se nos desarma el pan de tierra en el intento?

En ese caso tenemos que tener en cuenta que la planta va a ser incapaz de absorber agua hasta que se recupere. Pero en cambio, sí va a perder agua a través de las hojas por transpiración. Entonces existen varias soluciones: si la planta es chica, podemos meterla en un recipiente plástico tipo tupper cerrar con tapa y echar agua para que el aire del recipiente se sature. Esto va a evitar que la planta se deseque hasta que pueda recuperar su raíces. Si la planta es muy grande podemos envolverla en una bolsa de plástico (como las  bolsas en las que viene la tierra) y dejarla a la sombra y en un ambiente donde no le dé el sol durante un par de días a semanas, dependiendo del tamaño de la planta. 
Y la otra opción es cortarle la mayor cantidad de hojas posible para evitar la transpiración. sin embargo, si la planta tiene pocas reservas de energía, ese procedimiento puede no funcionar.   
Pero si tenemos cuidado, no vamos a llegar a esta situación. 


Ahora sí, cómo dicen un@s amig@s ambientalistas ¡¡Hasta la victoria siembren!!